martes, 3 de enero de 2012

Consejos para reducir el estrés

Hola amig@s!

Comienza un nuevo año y, tras el necesario parón en nuestras actividades cotidianas que suponen nuestras bien merecidas vacaciones, volver al trabajo puede hacerse un poquito cuesta arriba por cosas que quizás quedaron pendientes por hacer. Por eso queremos daros algunos consejos para sobrellevar el estrés en épocas como esta en las que puede descontrolarse un poco más de la cuenta.

En primer lugar, debemos recordar tres principios fundamentales que nos ayudarán a reducir los efectos del estrés tanto en el aspecto mental como en el físico:

1º.- Asumir el concepto de cuerpo como una máquina con un suministro limitado de energía:

Todos los días, al levantarnos, comenzamos con un determinado nivel de energía que se va reduciendo a medida que pasan las horas. La ingesta de alimentos y el descanso facilitan la recuperación de parte de esa energía, pero debemos ser responsables y darnos cuenta de que un día tiene las horas que tiene y eso nos lleva a planificar nuestro tiempo de manera adecuada. Si tratamos de hacer demasiadas cosas un día tras otro, nuestro cuerpo notará el desgaste y nos enviará señales de que paremos.

Si tenemos que completar varias actividades complejas a lo largo del día, es recomendable no pasar de una a otra sin descanso. Adoptar rutinas de descompresión, tales como relajarse escuchando música, dar un paseo o jugar, durante el tiempo suficiente para desconectar y permitir que el cuerpo recupere la estabilidad, no sólo es muy saludable, sino que ayuda a afrontar la siguiente tarea de un modo más eficiente.

2º.- Aprender a reconocer los primeros síntomas del estrés y qué significan:

Los signos del estrés (taquicardias, temblores, sensación de ahogo, sudoración excesiva, confusión mental...) son la única manera que tiene nuestro cuerpo de decirnos que tenemos que parar y atender nuestras necesidades, que nuestro depósito de energía está demasiado bajo. Es lo que sucede cuando nos dejamos absorber demasiado por un aspecto de nuestra vida y descuidamos las otras áreas que son tanto o más importantes. Cuando eso ocurre, nuestra vida deja de estar equilibrada y aparece el estrés. Es por eso por lo que es tan importante reconocer esos primeros síntomas que nos permitirán actuar en los primeros estadios del estrés y reducir sus efectos.  

Así que ya sabéis, cuando experimentéis los síntomas del estrés, revisad cada una de vuestras áreas vitales (relacional, espiritual, física, mental y emocional), reflexionad sobre la necesidad de establecer un mayor equilibrio y acordaos del concepto del cuerpo como una máquina con un suministro limitado de energía.

3º.- Desarrollar un estilo de vida basado en una dieta equilibrada y ejercicio regular:

Son de sobra conocidos los perniciosos efectos que tienen sobre nuestro organismo una dieta inadecuada y la falta de ejercicio físico. Lógicamente, esos estilos de vida nos debilitan y nos hacen también más vulnerables a los efectos del estrés.

En épocas de estrés elevado somos más dados a descuidar nuestra alimentación y a dejarnos llevar por los denominados alimentos emocionales, que aportan un alivio psicológico transitorio pero también muchas calorías, lo cual termina siendo contraproducente. En estas épocas es precisamente cuando más atentos debemos estar a lo que comemos, para poder estar a tope de energía y nuestro organismo funcione correctamente.

Por tanto, lograr que una dieta equilibrada y el ejercicio físico regular formen parte de nuestras tradiciones diarias nos ayudará a mantener el depósito de energía bien alto y a mantener el equilibrio que antes comentábamos, porque el cuidado de nuestro físico redunda también en salud mental, y nos hará más resistentes cuando lleguen las épocas de estrés elevado.



Llevar a la práctica estos tres principios básicos que afectan al estilo de vida es muy importante para reducir o minimizar los efectos del estrés, pero si además aplicáis estos otros tres consejos especiales para periodos de actividad intensa, el estrés para vosotros será un juego de niños:

1º.-  Reducir la actividad general y determinar prioridades:

Cuando la lista de cosas por hacer se desborde, es absurdo bloquearse y tratar de hacerlo todo a la desesperada. Seguro que en esa lista hay cosas que pueden esperar un poco más que otras. Pues bien, se trata de aplicar el sentido común y dedicar más tiempo y energía a aquellas tareas más importantes, dejando en un segundo plano, parcial o totalmente, aquellas que no sean estrictamente necesarias para salir del atolladero y completarlas en otro momento más sosegado. Recordad que nuestra energía es un recurso limitado y tenemos que gestionarlo de manera inteligente. Las rutinas de descompresión, una dieta equilibrada y descansar adecuadamente también os ayudarán.

2º.- Dedicar tiempo adicional para las decisiones:

El estrés es nuestro principal enemigo a la hora de tomar decisiones, porque interfiere en nuestra capacidad para pensar racionalmente. Este aspecto hay que tenerlo en cuenta si no podemos retrasar la toma de decisiones importantes, permitiéndonos mayor tiempo para la reflexión y calibrar el problema desde diferentes perspectivas.

Por lo tanto, en épocas de estrés elevado lo mejor es posponer las decisiones importantes o, si no es posible, dedicar más tiempo del que les dedicaríamos en circunstancias normales, debido a nuestra reducida capacidad para pensar de manera racional.

3º.- Planear de antemano y adelantar actividades:

En muchas ocasiones los periodos de estrés elevado son previsibles (periodos de exámenes, festejos, temporadas altas...), lo cual nos da un margen para actuar de manera más eficiente cuando se presenten. En esos momentos de sosiego previos a tales periodos es muy recomendable planificar el tiempo de forma racional, dejar resueltos todos aquellos temas que pudieran interferir en la consecución de nuestros objetivos y prepararnos para imprevistos. Tener organizado el tiempo y programadas las actividades a realizar tiene una triple ventaja: nos permite organizar actividades de descompresión entre las que intercalar las actividades más exigentes, se reduce la ansiedad general por tener especificado un plan de actuación que aumenta nuestra sensación de control y todo ello redunda en una distribución más racional y eficiente de nuestra energía limitada.

Esperamos que estos consejos para sobrellevar el estrés os sean útiles. ¡Pero para eso tenéis que practicarlos! :) 

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