jueves, 17 de noviembre de 2011

Los orígenes del vidrio

¡Hola amig@s! Estrenamos nueva sección en el blog, dedicada a la Historia del Vidrio. Este primer post versa sobre los orígenes y mitos sobre su descubrimiento.¡Comentad lo que os parezca más curioso!
El vidrio existe en la naturaleza desde que se consolidó la corteza terrestre y de él aprendió a servirse el hombre prehistórico muchos milenios antes de que saliera de las manos del primer artesano.
Las diferentes variedades de vidrio natural, que constituyen otras tantas variedades de rocas eruptivas, se formaron a partir de magmas, los cuales, bajo las condiciones en que se produjo su enfriamiento, no llegaron a cristalizar formando especias minerales definidas.
Obsidiana

La roca vítrea más importante y la más empleada por el hombre prehistórico fue la obsidiana. (¿No le encontráis cierta similitud a nuestra serie Atlantis?). Desde un principio la obsidiana permitió satisfacer esa doble necesidad funcional y ornamental que el hombre de todas las épocas ha buscado siempre en los diversos materiales que ha manejado, empleándola en la fabricación de útiles domésticos y defensivos tales como hachas, raspadores, puntas de lanza, etc., y además sirviendo para confeccionar los primeros espejos y sencillos abalorios.

La aparición de los primeros objetos de vidrio fabricados por el hombre no ha podido situarse ni geográfica ni cronológicamente. El descubrimiento del fuego le dio al hombre acceso a las altas temperaturas y le permitió desarrollar las primeras artesanías basadas en él: la alfarería, la metalurgia y la vidriería. Y es muy probable que, como consecuencia de una de las dos primeras, se obtuviera el primer vidrio de una manera puramente casual, bien como consecuencia de la vitrificación accidental de un barro cocido o de la aparición de escorias vítreas en el tratamiento del cobre.

El hecho de que la alfarería se extendiera mucho más que el vidrio entre los pueblos primitivos se debe a que la arcilla se sometió con mayor facilidad a la mano del hombre y adoptó las múltiples formas que éste quiso darle, aparte de que la fabricación del vidrio planteaba mayores dificultades por la necesidad de mayor temperatura y operaciones más complejas.

El famoso historiador Plinio el Viejo (23-79 d.C.), en su Naturalis Historia, recogió una versión sobre el descubrimiento del vidrio: cuenta que unos mercaderes que se dirigían a Egipto para vender trona (una mezcla de carbonato y bicarbonato sódico), se detuvieron a cenar a orillas del río Belus (actualmente río Naaman), en Fenicia. Como no había piedras para colocar las ollas, decidieron utilizar algunos trozos de trona. Calentaron sus alimentos, cenaron, y se fueron a dormir. A la mañana siguiente vieron asombrados que las piedras se habían fundido y habían reaccionado con la arena silícea para producir un material duro y brillante, el vidrio.

Aunque se ha demostrado experimentalmente que en un fuego abierto de leña se puede alcanzar en dos horas una temperatura de 1200ºC, lo cual bastaría para fundir un vidrio binario de silicato sódico, los hallazgos arqueológicos hallados en Egipto que datan del año 2500 a.C., fecha muy anterior a la del establecimiento del pueblo fenicio en las costas de Siria (años 2000 a.C.) demuestran que la anécdota citada por Plinio tiene más de mito que de realidad, pero en cualquier caso las primeras manufacturas vidrieras importantes estuvieron situadas en Siria. De hecho, las arenas procedentes del río Belus son famosas por su calidad y durante siglos se consideraron componentes indispensables para la fabricación del vidrio.

Próximamente continuaremos hablando del vidrio en la Antigüedad. ¡Gracias por leernos!

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